Cueva Ojos de Cristal
Expedición espeleológica

Text: Marek Audy, Braňislav Šmída


Durante el mes de enero del 2003 un grupo de cinco espeleólogos eslovacos y checos exploró y midió detalladamente una cueva que el año anterior  los Sres. Marek Audy y Zoltan Ágh habían encontrado  justo en cumbre del conocido Monte Roraima, situado en la triple  frontera de Venezuela, Brasil y la República de Guayana. Esta cueva nombrada “Ojos de Cristal”  que debido a su longitud de 2410m se considera la 4a en el mundo, ha sido considerada también como la más clásica que se ha encontrado en roca cuarcita.



Schomburgk 1838

La primera visita que se hizo a esta  “Cueva Ojos de Cristal” fué durante un recorrido turístico de rutina que realizaban Marek Audy y Zoltan Ágh, por lo que no estaban preparados espeleologicamente para realizar una investigar profunda, aunque encontraron espacion subterráneos de gran magnitud apenas habían penetrado unos 300m, donde pudieron apreciar que la cueva tenía un río subterráneo que corría ligeramente inclinado y con muchas desviaciones. Este fué el inicio de un descubrimiento que requeriría de una mayor preparación, por lo que durante el transcurso de ese año 2002, la Sociedad Checa de Espeleología (ČSS) y la Sociedad Eslovaca de Espeleología (SSS) se dedicó a motivar gente, a preparar  el material necesario y a planificar la logística que nos permitiera hacer la exploración sin necesidad de contratar un helicóptero. Simultaneamente averigumos si alguien con anterioridad había realizado en Roraima investigaciones espeleológicas, y para nuestra sorpresa nos enterarnos que, a pesar de que este es el tepuy más conocido y de más fácil acceso en toda la región de la Gran Sabana, hasta el momento solo se conocía la existencia de un sumidero que el exporador Charles Brewer-Carías descubrió en 1970 cerca del punto triple de frontera y que llamó “El Foso” en su clásico libro “Roraima”. Por lo que estuvimos muy contentos que esta cueva que llamamos “La Cueva Ojos de Cristal,” debido a las marmitas llenas de pequeños cristales que encontramos en su interior, y a que nunca había sido visitada antes por hombre alguno, a pesar de encontrarse a muy pocos metros de un camino por el que pasan unos 3000 turistas al año y de un refugio de roca llamdo “El Hotel”.

El mayor problema que enfrentamos durante los preparativos para esta exploración fué. el límite de carga personal permitida por las compañías de  transporte que nos podían trasladar hasta Venezuela, debido a que tuvimos que cargar con nosotros todo el material de escalada y los víveres, y nuestra elección por la compañía española Iberia se debió en parte al atractivo de que nos permitirían llevar hasta 60kg por persona. No obstante, las lámparas de acetileno y el carburo podrían ser motivo de problema debido a algún reglamento sobre la seguridad, por lo antes de salir estuvimos preocupados de que no nos las fuesen a confiscar. También resultó problemático el transporte de los 350 metros de cuerda de escalada que transportábamos, debido a que varios de los expedicionarios con los que  compartiríamos ese peso habían cancelado su participación en el último momento, debido principalmente a que en Venezuela no había en ese momento estabilidad política y los medios de comunicación habían estado transmitiendo información muy preocupante sobre los disturbios, las manifestaciones callejeras, así como la escaséz de combustible y de alimentos básicos.


El viaje y la logística de la expedición

Pero nada de esto nos desanimó, y el día 3 de enero partimos desde Viena a Caracas los cinco hombres del equipo (haciendo escala en Madrid), a quienes por un rato se nos unieron otros dos que encontramos haciendo turismo en el Monte Roraima. Desde Caracas viajamos en autobuses locales para llegar hasta un pueblo de indígenas Pemón llamado San Francisco de Yuruaní, donde alquilamos un coche todo terreno y cuatro guías indígenas para que nos ayudaran a transportar los ¡200kg! de equipo adicional, que necesitaríamos para los 10 días que duraría el viaje a pié por la sabana y la selva hasta la cumbre del Roraima (las mochilas pesaban una media de 20 a 25kg). Ese recorrido nos tomó dos días y al llegar a la superficie de la meseta a 2600m de altitud levantamos el Campamento Base al lado de una gran roca que llaman El Hotel de los Guácharos, ¡a tan sólo cuatro días de haber salido de Viena! No obstante nuestra ruta no había estado libre de inconvenientes, como fueron las contínuas negociaciones necesarias para ajustar el costo de los guías, la tarifa que tuvimos que pagar por la entrada desde el pueblo Parai-tepuy, y el tremendo chaparrón que nos cayó en la selva mientras ascendíamos por la pendiente que hay en la base de la pared Sur del Roraima.

Apenas llegamos a la cumbre, por el mismo camino que había empleado Everhard im Thurn en 1884, iniciamos la exploración espeleológica,  y al cabo de 8 días nuestro limitado pero fuerte equipo había investigado 16 cuevas y grietas abismales, con un desarrollo superior a los 3km, de las cuales el sistema más grande resultó la Cueva Ojos de Cristal. Pero nuestra investigación quedó interrumpida abruptamente por la llegada de uno de nuestros guías pemones que nos informó que, por órden del administrador de Inparques (encargado de los parques nacionales), teníamos que bajar urgentemente del Roraima, ya que habríamos ¡!habíamos permanecido allí mucho tiempo sin permiso!. De todas forma solo habríamos aguantado en la meseta unos dos ó tres días más, debido a que ya se nos estaba terminando el combustible para las cocinillas.

Durante nuestro regreso no tuvimos problemas. Una parte del equipo pasó por el pueblo de Santa Elena de Uairén y llegamos a casa el día 21 de enero (la expedición tomó menos de 3 semanas) y otros se quedaron en Venezuela  algunos dias más,para  conocer más de sobre la naturaleza  de este país tropical.

El total de los gastos de la expedición fué de unos 7500 dólares norteamericanos, una cantidad bastante razonable teniendo en cuenta el efecto de la misma.


La exploración

<>Como nuestro campamento Base quedó instalado cerca del borde suroeste de Roraima, nos dedicamos a la exploración de esa zona para encontrar las relaciones genéticas e hidrológicas de la cueva Ojos de Cristal que descubrimos cerca de allí Durante nuestra estancia habremos recorrido apenas unos 0,5km2 de  esta cumbre, lo que representa menos del 1,5% de su superficie total y en nuestra corta permanencia enfrentamos las dificultades habituales que ofrece la alta montaña, como son las frecuentes nieblas, la poca visibilidad del relieve, las peligrosas grietas profundas y la ausencia total de árboles mayores a un metro, por lo que en contra de la costumbre destructiva de los indígenas de la zona, siempre empleamos nuestras cocinillas de kerosene para comer y purificar el agua.

<>

Nuestra estrategia para reconocer bien este terreno tan plano y monótono fué la de explorar siempre en parejas de manera de cubrir más área, pero aún así no pudimos evitar extraviarnos y llegar al campamento justo antes de que se hiciera de noche, asustados porque las grandes grietas se hacían invisibles y eso resultaba muy peligroso. En lo que se refiere a la salud estuvimos muy bien ya que excepto algunos raspones y quemaduras por el sol no tuvimos otro inconveniente, porque además nos habíamos vacunado contra enfermedades tropicales, tomábamos pastillas contra el paludismo, durante todo el tiempo estuvimos tratado de hervir el agua o  adaptarla con pastillas especiales, además que casi todos los alimentos, como el  indispensable tocino crudo, lo habíamos traido desde europa.


Materiales y métodos

La exploración de las cuevas se desarrolló según el esquema básico de las expediciones, empleando un equipamiento estándar, monos ligeros para los trópicos, botas de goma, guantes y  la técnica SRT. El mapa de la Cueva Ojos de Cristal lo hemos realizado con ayuda de un topófilo Vulcain que permitecon una precisión muy alta de detalles y dibujos, a escala 1:500; aunque los mapas de las otras cuevas fueron realizados de forma superficial, lo que por el momento consideramos suficiente.  La ubicación de las entradas fueron establecidas mediante coordenadas obtenidas con GPS, y tanto del interior de las cuevas, como de lo que encontramos en la superficie de la montaña, realizamos una documentación fotográfica de alta calidad, además de que grabamos una película sobre el aspecto general del Roraima.


Cueva Ojos de Cristal

La cavidad más grande que hemos explorado en el Roraima ha sido el sistema de la Cueva Ojos de Cristal, de la que hasta el momento hemos estudiado un desarrollo de 2410m, que como hemos mencionado anteriormente, esta cavidad había sido explorada inicialmente por dos de nosotros (Marek Audy y Zoltán Ágh) en febrero de 2002, y ahora volvimos para establecer el descubrimiento de una manera técnica y para profudizar más en su investigación.

Esta cueva tiene galerías clásicas con dimensiones que no son lo usual para rocas de cuarcita, por lo que durante la expedición nos sentiamos como si nos encontráramos explorando un espacio   subterráneo de roca calcárea. Hasta cuando se realizó esta exploración, las cuevas en roca cuarcita se habían encontrado formadas por profundas grietas que eran ampliadas por la acción del agua, que  después sufrían un colapso para formar depresiones que podrían ser gigantes como se observa en la Sima Aonda y en Sarisariñama, pero en el caso de esta cueva que hemos descubierto su desarollo es absolutamente distinto y hasta ahora desconocido para el caso de las rocas cuarcitas.

La entrada  de esta cavidad subterránea es poco llamativa y fué por esto que permaneció sin ser detectada por tanto tiempo, no obstante esta se encuentra justo en una depresión rocosa donde el agua que se colecta en ella se dirige claramente hacia la cueva. La galería principal mantiene un carácter claramente subhorizontal a lo largo de 400m, con  un declive de apenas de -24m (el desnivel total del sistema es de 28m),  debido principalmente a  que los sedimentos  de arenisca entre los que se abrió paso la cueva están formados por estratos que mantienen aproximadamente ese mismo buzamiento. También por este mismo motivo las galerías tienen una anchura relativamente grande con respecto a la altura, por lo que en algunos lugares las paredes están separadas hasta 20 o 25m y su altura media  es de 0,8 a 2m. Sin embargo, hay algunos lugares donde encontramos grandes salas de 8 y 10m de altura.

La dirección general de la cueva gana desnivel continuamente, sin tomar en cuenta que en entrada hay escalones de varios metros de altura, pero el piso de la cueva es llano, rocoso y en algunos sitios encontramos unas marmitas, o agujeros formados por remolinos, que estaban rellenos de guijarros de cuarzo transparente muy estético de 0,3 a 1cm de diámetro, que fueron la fuente de inspiración para el nombre “Ojos de Cristal”. En algunas partes encontramos pequeños lagos y estanques de agua, que estaban tapizados por una capa de arena fina proveniente de las paredes, y en algunas galerías también encontramos que la erosión había tallado tabiques y puentes de piedra; pero por lo general observamos que las galerías tenían las paredes bastante rectas y un techo plano, casi recto, en las que las paredes laterales han sido erosionadas por la influencia del agua, por lo que a veces algunas veces se encuentran láminas provenientes del techo con una superficie que a veces alcanza varias decenas de m2, ó derrumbes de bloques grandes con bordes afilados que se amontonan en la base de las paredes. Sin embargo estos bloque de roca resultantes son aparentemente erosionados con mucha celeridad debido principalmente a la abrasión que produce la arena que es transportada por el agua.


Cueva Ojos de cristal  (2002-2003)

La cueva Ojos de Cristal cuenta con varias entradas que en su mayoría son bajas y están cubiertas por una vegetación escasa y característica de esta montaña. Dos de las entradas siguen unas grietas profundas a las que hemos designado con el nombre operativo genético de “Pokemon“, pero no son las grietas clásicas como las que encontramos sobre la cumbre del Roraima , sino que éstas se forman directamente por las galerías de la cueva. La edad y la función de estas formas cavernarias y su relación con la formación de las cuevas, no están por ahora muy claras, pero producen un efecto de freno al agua que penetra hacia la profundidad del estos espacios subterráneos. Es decir, que estas grietas hacen de cuenca de retención y de equilibrio, que consigue amortiguar en parte los grandes torrentes de agua que pudieran precipitarse con cada lluvia hacia el interior de la cueva, pero la continuación lógica de estas cavidades no están presentes, o su desarrollo es imperfecto. Es interesante también poder decir que hemos localizado varias grietas de este mismo tipo (Pokemon) que podrían resultar las entradas  hacia otras cuevas de mayor desarrollo.

Respecto a la hidrología interna de la Cueva Ojos de Cristal, encontramos que su galería principal está recorrida por una corriente de agua subterránea con un caudal de 1 a 2 litros por segundo, pero que en épocas secas puede quedar seca y durante la temporada de las lluvias este caudal puede llegar a crecer proporcionalmente hasta  decenas de litros por segundo; aunque no tuvimos oportunidad de observar este fenómeno. En las galerías situadas a mayor profundidad encontramos lugares donde el agua puede represarse impidiendo el paso por la cueva; por lo que hay que estar alerta cuando el tiempo está inestable, ya que una lluvia torrencial imprevista podría dejar incomunicado a cualquier explorador.

Es oportuno decir que dentro de la cueva  encontramos fuertes corrientes de aire, por lo que normalmente sabíamos si la  galería que explorábamos tendría continuidad o si estaría obliterada. La temperatura dentro de la cueva fué constantemente de 17°C , que corresponde a la misma temperatura registrada en las cuevas de la Sima Aonda en el Auyan-tepui, a pesar de que las cuevas del Roraima se ubican a casi 1000m por encima de estas.

Sobre el desarrollo de la cavidad , esta se encuentra representada por amplias galerías, por pequeños pasadizos, por laberinto y hasta sitios donde hay que pasar gateando. El piso de todas ellas está normalmente cubierto por una arena fina de color naranja, en la que a veces su superficie está formada por una costra que se rompe al caminar sobe ella. Las galerías se tejen a veces formando algunos laberintos en los que resulta difícil orientarse, pero en algunas de esta intersecciones encontramos espacios muy amplios que no muestran relación con corrientes de agua, por lo  que nos dió la impresión que se hubiesen formado en la profundidad de la roca, por una caída de agua que ahora no existe. Sin embargo, las galerías más grandes de la cueva contienen afluentes activos (Mischel, Sirenita) o que ahora están desactivados y en niveles más altos y estos se concentran sucesivamente en un drenaje principal. Aunque aún no sabemos como es el fondo en el interior de Roraima, en la zona trasera del Pokemon.

La hidroscopia demostró que el drenaje que viene desde  el final de Ojos de Cristal continúa por cientos de metros hacia noroeste, incluso con anomalías puntuales de “flujos“. Esto se encuentra en harmonía con el hecho de que la cueva se encuentra a un nivel bastante superficial con respecto a la cumbre, paralela a ésta y a una profundidad de tan solo 20 o 30m. Pero ello solo puede determinar mediante otra investigación.



Lukáš Vlček 2003

En Ojos de Cristal encontramos formaciones minerales secundarias (espeleotemas) muy interesantes. Algunas veces de agrupan como estalactitas con el aspecto de jabalinas de un color que vá desde  el pardo oscuro hasta negro y presentan una superficie globular. Estas  estalactitas tienen hasta 0,5m de largo (la mayoría es de 20 a 30cm), y normalmente están  inclinadas en dirección contraria a la de  las corrientes de aire prevaleciente, agrupandose preferentemente en las estrechas repisas que hay en las galerías, y algunas veces por encima del agua. Su origen probablemente está relacionado con los aerosoles húmedos que recorren la cueva. En este sentido hoy por hoy podemos considerar también que debido a su composición parece que cristalizan en forma similar a los  acetatos (desprendidos por la descomposición del guano de los pájaros ó de las plantas podridas en las entradas); pero también pudieran ser de orígen férrico corriente. El manto superior de las estalactitas suele ser sin discontinuidades. Su borde está casi siempre compuesto por unas capas blanco-amarillentas cristalinas, gordas o finitas. Alrededor, en la inmediata proximidad se encuentra en la pared una especie de hilos retorcidos blancos y minerales con apariencia de liquen, y en otros lugares de la cueva encontramos también unas formaciones minerales cuyo crecimiento nos dió la impresión que pudiera tener orígen biológico; como es el caso que observamos hacia el fondo de las galerías (ya en la zona afótica), donde encontramos algunos nidos de pájaros pequeños que al pasar volando por las galerías mas estrechas van tocando el techo con sus alas y el dorso. Por lo que en esos lugares el techo de la cueva se encuentra cubierto por una capa espesa de plumón que se recubre de moho y forma una superficie contínua que en algunos lugares alcanza una superfiie de varios m2 donde, el agua de la atmósfera sobresaturada que hay en la cueva humedece constantemente esta sustancia orgánica hasta  que se hace rígida y en ella se originan costras y microestalactitas que se fijan a ese techo y, esto lo hemos observado aquí por primera vez

Además de las espeleotemas en esta Cueva Ojos de Cristal hemos encontrado una fauna numerosa y rica en especies diferentes entre la que se destaca los saltamontes gigantes (Hydrolutos sp.), una gran variedad de arañas y unos Diplopoda transparentes.

Como palabras finales sobre esta cueva Cueva Ojos de Cristal, podemos decir que aún no hemos concluido con su exploración y que continuaremos la investigación de los laberintos paralelos, especialmente hacia el fondo, por detrás del Pokemon, auque también creemos que las futuras exploraciones no aumentaran mucho más su volúmen.


Explorers Roraima 2003:

Z. Ágh, M. Audy, M. Griflík, E. Kapucian, M. Majerčák, B. Šmída, L. Vlček


Sobre el Roraima

El Monte Roraima es un “tepuy “ (cerro en lengua Pemón) con un desarrollo ejemplar, ya que es una de las 50 mesetas de cumbre plana protegidas en el Parque Nacional Canaima situado en elextremo Sueste de Venezuela, y una de las areas protegidas mas extensas del mundo. Su forma  semeja un banco estrecho que se levanta a gran altura sobre la sabana cicundante, con más de 10km de largo y unos 5km de ancho como máximo en su extremo sur. Su superficie es de unos 40km2 y tiene la forma típica de los tepuyes, es decir, una meseta de cuarcita rosada rodeada de paredes verticales de 300 a 500 metros de altura, cuya base está rodeada por un talud de la selva pluvial y en su cumbre hay una superficie de roca agrietada por microcañones, y laberintos rocosos donde a duras penas puede desarrollarse  una escasa y extraña vegetación. Desde el punto de vista geológico, la meseta del Roraima, al igual que el resto de los “tepuyes” está compuesta casi exclusivamente por una roca arenisca formada en un 98% por granos de arena de cuarzo muy puro, que estratigráficamente se conoce como el “Grupo Roraima”, que se caracteriza por estar formado por capas de arena dispuestas subhorizontales ó con muy poca inclinación (generalmente hacia el norte), en donde se aprecia que esta arena se depositó hace al menos 1.800 millones de años, en un ambiente deltaico. La hidrología de la cumbre del Roraima, al igual que en la mayoría de resto de estas mesetas, tiene en general un patrón de drenaje centrípeto, aunque la abundancia de grietas induce a que en algunos lugares se formen vias de agua subterráneas. El punto más alto de la meseta es de 2840m sobre el nivel del mar, aunque su superficie es bastante horizontal y se mantiene sin mucha variación entre los 2600 y 2700m.

    La flora de Roraima fué conocia por primera vez a raíz del primer ascenso de 1884, descubriéndose así la existencia de muchas plantas endémicas que solo crecen sobre estas montañas, como por ejemplo las carnívoras atrapamoscas de la familia Heliamphora sp.,  la plantas Orectanthe sceptrum con forma de rosetas espinosas, y los grandes abanicos de superficie brillante de las Stegolepis sp. Siendo el arbolito más llamativo y voluminoso uno con hojas rojizas llamado Bonetia roraimae. En algunas grietas se consiguen depósitos de  turba formada por plantas que se encuentran en descomposición desde hace unos 8.000 años y la superficie de todas las rocas se encuentran recubiertas de  un alga cianoficea microscópica que le dá la coloración negra que predomina en estas cumbres.

    También como resultado del aislamiento durante miles de años que han tenido estas “Islas en el Tiempo”, como llamó  a estas montañas el explorador Brewer-Carías, la fauna es sumamente escasa pero también muy interesante y además de estraños insectos, hay aquí un sapito negro Oreophrynella quelchii que es exclusivo de esta montaña, y para sorpresa nuestra fuimos visitados prácticamente todos los días que estuvimos en el campamento por un Coatí (Nasua nasua). Es interesante que en la cumbre no encontramos insectos desagradables; lo que contrastaba con nuestra experiencia en la sabana y en la selva, donde estuvimos acosados permanentemente por los mosquitos hematófagos llamados “jején” (Simulium  sp.).

    El clima en la cumbre del Roraima puede ser muy duro, con lluvias, nieblas y temperaturas que por las noches se dice que pueden llegar casi a cero grados; pero debido a la época nosotros tuvimos un tiempo magnífico, a veces con un sol esplendoroso que nos ayudó a que la exploración se desarrollara sin problemas, sobre todo en las cuevas, ya que en ningún momento tuvimos temor por las posibles aguas torrenciales. En general, el clima lo podríamos considerar como típico de alta montaña, duro pero por lo general refrescante y agradable, y es aconsejable visitar esta zona durante los meses de Diciembre a Febrero, que es cuando hay un período relativamente seco.

    Roraima es ahora una montaña de destino turístico internacional que es visitada mensualmente por unas 200 personas de las cuales el ochenta por ciento son extranjeros. La excursión para llegar a la cumbre desde el poblado de Parai-tepuy requiere como mínimo cinco días y superar un desnivel de unos 1500m., ya que la sabana que rodea la montaña se encuentra a 1000 mts de altitud. En la práctica no se requiere de ningún tipo de permiso especial para subir a esta montaña, ya que como indígenas han tomado el control total del área y ejercen una autoridad paralela, solamente basta presentarse ante el administrador del pueblo y pagar los guías. Porque si uno se intenta  conseguir el permiso  legal expedido por la Dirección de Inparques en Caracas, allí será informado de que en los tepuyes se encuentra prohibido el montañismo para evitar el deterioro de este ambiente  que realmente es único en el mundo.